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Crónica del viaje a Cuzco
(5/09/01 al 11/09/01)

La Agrupación Coral de Rojas partió para Cuzco el día 5 de septiembre, después de varios meses de arduo trabajo tanto en lo administrativo y "económico" como en lo musical.
No es fácil, para una agrupación de estas características, poder embarcarse en una empresa semejante. Durante el año se habían organizado varios eventos con el fin de recaudar los fondos necesarios para poder viajar. La organización del festival cubría los gastos de alojamiento y comidas, y el coro debía hacerse cargo del traslado. Así pasó la cena del día 16 de junio, la reunión musical del 8 de julio, el bono contribución que se sorteó el 28 de julio, gracias al televisor donado por la Diputada Alicia Paz y la cafetera donada por Pardo Hogar, y el concierto sinfónico coral junto a los coros de Pergamino y San Nicolás. Gracias a la respuesta de los vecinos de Rojas, fue posible juntar una buena cifra, que aunque no alcanzó para cubrir todos los gastos, fue de vital importancia para ir cumpliendo con los compromisos de pago que habíamos adquirido con la empresa de turismo. Cabe destacar que también se habían solicitado algunos subsidios: al Diputado Marcelo Gear (subsidio que se efectivizó a fines del mes de octubre), a la Diputada Alicia Paz (subsidio que se efectivizó a fines de septiembre) y a la Diputada Rosa Tulio (subsidio que se efectivizó en el mes de agosto). Vaya también nuestro agradecimiento hacia estas personas. También a la Municipalidad de Rojas, a través del Sr. Intendente Municipal Gustavo Vignali y al Secretario de Cultura, Prof. Jorge Geijo, ya que dicha entidad se hizo cargo del traslado a Buenos Aires, hasta Ezeiza, para abordar el avión. Y también a muchos comercios e instituciones de Rojas, que brindaron apoyo de distintas formas. A todos ellos, muchísimas gracias.
Como decíamos antes, la ACR partió para Perú a medianoche del 5 de septiembre. Su primera escala fue Lima, donde debimos permanecer un día por no tener combinación de vuelos a Cuzco.
Como sabíamos con bastante anticipación de esta estadía "obligada" en Lima, hicimos algunos contactos con la Embajada Argentina en esa ciudad, concretamente con el agregado cultural Sr. Daniel Quer, quien gentilmente nos organizó una recepción y un concierto en la sede de la Embajada (a su vez residencia del Embajador), a los que asistieron varias personalidades del quehacer diplomático de Lima, así como un gran número de personas argentinas residentes en esa ciudad.
Fue una muy linda experiencia, ya que el edificio de la embajada es realmente muy hermoso y le dio un marco bastante espectacular a nuestro concierto. Luego recibimos el saludo del embajador y así terminó nuestro primer día. Por la tarde, habíamos tenido la oportunidad de recorrer un poco la ciudad y de conocer algunos muy interesantes lugares históricos como el Convento de San Francisco, con sus increíbles catacumbas.
Al día siguiente partimos para Cuzco, en un vuelo excepcional que duró aproximadamente 50 min. Nuestra estadía en esa ciudad, desde el momento en que llegamos hasta el último instante en que pisamos esa hermosa tierra, fue decididamente inolvidable. No solo por la belleza de tanta historia impresa en sus paisajes o por la emoción del contacto con aquella cultura increíble, sino también por la bondad y la buena predisposición de su gente, tan humilde pero siempre alegre y dispuesta a hacernos todo más fácil.
Nos alojamos en el hotel Savoy. Después supimos que habíamos sido privilegiados en ese sentido, ya que si bien todas las delegaciones habían sido muy bien alojadas, la nuestra estaba en el mejor lugar. En este punto sería muy bueno destacar que el organizador del festival, Prof. Abel Gonzalez Valenzuela, persona con la que habíamos estado en contacto desde el mes de marzo, no había dejado un solo detalle librado al azar y todo estaba perfecta y debidamente organizado, no sólo en lo que a lo estrictamente musical se refiere, sino también en la administración de nuestro tiempo para que pudiéramos conocer y visitar la mayor cantidad de lugares posibles (en los escasos y muy cortos 3 días que pasamos en Cuzco). Llegue entonces nuestro agradecimiento, en forma especial, también hasta él.
Ese mismo día que llegamos, dimos un pequeño concierto muy informal en una bonita plaza del centro de la ciudad, la Plaza de Armas, y por la tarde comenzó el ininterrumpido periplo de maravillosas visitas a los lugares mas emocionantes que uno se pueda imaginar. Ese día conocimos las ruinas de SAQSAYWAMAN, ubicada a escasos kilómetros de la ciudad de Cuzco y así tuvimos nuestro primer contacto con la viva historia de la humanidad, a través de la cultura INCA. Con los primeros signos de emoción dibujados ya en nuestros rostros, regresamos a la tardecita al hotel para prepararnos para nuestra primera participación en el festival.
A esta altura, muchos de nosotros nos hallábamos afectados por el "mal de altura", que se manifestó de varias maneras diferentes, pero especialmente con muy fuertes dolores de cabeza, mareos, etc., que persistieron por varias horas a pesar del te de coca y los analgésicos y demás medicamentos que habíamos llevado.
Aquella primera noche de concierto, compartimos con coros de Lima, Cuzco y Bolivia. Si bien nuestro rendimiento no fue el óptimo dadas las consecuencias durísimas del "mal de altura", fue un buen concierto.
Al día siguiente nos levantamos muy temprano e hicimos una excursión que duró todo el día y que abarcó gran parte de lo que se conoce como "Valle sagrado" y abarcó la pintoresca población de Chincheros, en donde pudimos ver la celebración de Nuestra Señora de la Natividad, con sus bellísimas comparsas representando a pueblos vecinos, en donde el color y la devoción, regadas por una alegría incomparable, dieron un marco realmente festivo a aquella soleada mañana del 8 de septiembre. De allí partimos a Ollantaytambo y terminó nuestra excursión en Pisaq, una inmensa y muy hermosa feria artesanal. Sería muy largo describir en detalle tantos bellísimos lugares. Solo me remitiré a decir que nuestras retinas grabaron maravillas increíbles y que más de una lágrima brotó alguna vez de nuestros ojos ávidos de historia y de belleza.
Aquella segunda noche se cerró el Festival y, ya más adaptados a la altura, pudimos hacer un muy buen concierto que fue grandemente reconocido por colegas y público presente. Nuestro trabajo no había sido en vano y recogimos los frutos con alegría y orgullo.
Y finalmente nos esperaba la gran frutilla de la torta, el broche de oro que nos dejó agradecidos a Dios y a la vida eternamente, por habernos dado la posibilidad de vivir un sueño inigualable.
Ocurrió al día siguiente. Sabíamos desde antes de salir de Rojas, que para nuestro último día en Cuzco nos esperaba la famosa (y no en vano) excursión a las ruinas de Machu Pichu. Para llegar, debimos tomar un tren que nos llevó a la ciudadela de Aguas Calientes, en un viaje cuya fantasía supera mi capacidad de descipción. Tanta belleza nos mantuvo atrapados durante las 4 horas que duró el viaje, mientras nuestros oidos atentos escuchaban las explicaciones que, con absoluto conocimiento del tema, daba el guía que nos acompañó a todos los lugares que visitamos y que, sin duda merecería un capítulo especial en consideración a su conocimiento y capacidad explicativa de todos los temas.
Llegados a Aguas Calientes, tomamos un ómnibus que nos llevó a través de un estrecho camino de cornisa, a enfrentarnos con una de las más grandes maravillas que cualquiera pueda imaginar: las ruinas de Machu Pichu. No voy a describir cómo son las ruinas, no por egoísmo sino porque creo que es la mejor forma de incentivar a quien lea esto, a visitarlas en algún momento de su vida. Sólo puedo decir que la emoción silenció nuestras bocas, humedeció nuestros ojos y aceleró nuestros corazones. Aún hoy, después de algún tiempo transcurrido, se me llenan los ojos de lágrimas y siento el corazón agitarse en mi pecho.
Nuestro día en Machu Pichu, que por supuesto fue demasiado corto se vio coronado por una última maravilla que muy pocas personas han podido disfrutar: el coro cantó en la Plaza Mayor de las ruinas, al aire libre y con turistas de todas partes del mundo escuchando y aplaudiendo. La acústica increíble de aquel lugar abierto hizo que las paredes de piedra y los cerros linderos se envolvieran con nuestra música y todo el lugar vibrara al son de nuestras canciones. Muchos nos abrazamos y lloramos, sintinedo en el alma nuestra pequeñez en medio de tanta inmensidad. Una emoción única, irrepetible. Especialmente distinta.
Emprendimos el viaje de vuelta a la ciudad de Cuzco con nuestro ojos cargados de hermosas imágenes, nuestros oídos llenos de bellos sonidos y nuestra alma inundada de una felicidad inigualable.
Al día siguiente, después de despedirnos y agradecer al Prof. Gonzalez Valenzuela por todo lo recibido en ese viaje, emprendimos el regreso a Lima, y después de un día más en esa ciudad, volvimos a Buenos Aires.
Me resulta dificil poder describir lo que este viaje significó para nosotros. Los cientos de fotos que sacamos no hacen justicia ni alcanzan siquiera a la tercera parte de lo que es la realidad. Y es que no hay forma. Sólo puedo decir, a quien quiera escucharme, que todo aquel que tenga la posibilidad de hacer este viaje debe aprovecharla. Sólo así se comprende la verdad de nuestro pasado americano. Sólo así sabemos lo que tuvimos. Sólo así nos convertimos en testigos de la verdad. Sólo así comprobamos que los INCAS no solamente existieron realmente en la historia sino que su cultura marcó el camino de muchas de las cosas que hoy admiramos de nuestra civilización.
A todos quienes hicieron posible nuestro viaje a Cuzco, vaya un eterno agradecimiento.

Delia Martinez

Agrupación Coral de Rojas - Sarmiento 331 - Rojas - Buenos Aires - Argentina
Tel.:54 2475 46 2471

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